BIENVENIDOS

October 26th, 2009 by Fernando Arias

Fernando Arias¡Bendiciones! En esta edición he incluido la segunda parte de LIBRES PARA CONFIAR. Te recomiendo leas LIBRES PARA CONFIAR 1 y luego la segunda parte en este mismo Blog. Ahora, también podrás encontrar “DÍAS BUENOS Y DÍAS ADVERSOS”.

Disfrúta esta edición y deja tus comentarios en cualesquiera de las siguientes notas. También puedes visitar las páginas que se presentan en el MENÚ arriba de este sitio o www.ministerioondas.com

Días buenos y días adversos

October 26th, 2009 by Fernando Arias

luck-clover¿Qué sería del hombre si sólo conociera días buenos, y qué sería de él si sólo conociera días malos?

 

En muchas ocasiones escuchamos hablar y testificar de cómo el pasado negativo se convirtió en un presente positivo.  Pero, ¿qué sucede cuando es a la inversa… de un pasado positivo a un presente aparentemente negativo? 

 

Existen días buenos y también los hay malos.  La Palabra de Dios es muy clara en esto, mas muchas veces no estamos dispuestos a aceptarlo.  Tenemos la equívoca idea de que, por ser Hijos de Dios y coherederos con Cristo, seremos excluidos de las adversidades de la vida. 

 

Eclesiastés 7:10, dice: “Nunca digas: “¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos?”, porque nunca hay sabiduría en esta pregunta.

 

Primeramente, debemos comprender que no hay nada que podamos hacer por aquello que atravesamos algún día (haya sido bueno o malo), pero si hay mucho que podemos hacer por lo que estamos atravesando en nuestras vidas ahora mismo. Es cuestión de actitud.

 

Preste atención al siguiente pasaje: “En el día del bien goza del bien, y en el día de la adversidad, reflexiona. Dios hizo tanto uno como el otro, a fin de que el hombre no sepa qué trae el futuro.” Eclesiastés 7:14.

 

Dios está advirtiendo que existen tanto días buenos, como los hay malos.  Pero medite bien lo que dice al inicio del versículo anterior: “goza del bien”, y al final “reflexiona de la adversidad”.  No dice: “gozarás después del bien”, sino te exhorta a hacerlo en tiempo presente: “goza”.  Significa que el secreto para disfrutar la vida, está en una actitud positiva, ahora.   

 

Los días buenos, no son para estar revisando y reevaluando los días CB107397malos anteriores, o perder el tiempo pensando sólo en los postreros.  ¿Quién disfruta de sus vacaciones reflexionando sobre todo lo malo que ha pasado en su vida o que ha de sucederle mañana? ¿O qué padre ejemplar, durante su interacción con sus hijos, reflexiona sobre sus adversidades en la oficina?  Debemos aprender a gozar lo que Dios está dándonos en el momento en que estamos recibiéndolo.

 

Ojo, dice que nos gocemos en los días buenos y que reflexionemos en los malos. No que lo hagamos a la inversa.  ¿De qué sirve reflexionar en los buenos y gozarnos en los malos? Nada de sabiduría habría en ese principio. El problema de muchos cristianos, es que no disfrutamos los beneficios de la vida.  A veces llegamos al colmo de que otros los disfruten por nosotros. A eso, Eclesiastés le llama: vanidad.

 

Recuerde que Dios no necesita revisar su pasado para determinar tu futuro.  Él sabe que tendrá todo tipo de días: tanto buenos como malos.  Pero quiere enseñarle a gozar de uno, y meditar sobre el otro.  Él no está invitándolo a “quejarse” de la adversidad, sino a reflexionar sobre ella.  Adopte una actitud correcta.  Aprenda a administrar bien su día haciendo lo que la palabra le indica: disfrute de lo bueno y reflexione sobre lo malo. 

 

¿Qué puede hacer para reflexionar en lo malo? Hable con Dios y examine su corazón.  No pierda el tiempo pasándolo por alto ni huyendo de él.  Enfrente su adversidad de la mano de Dios.  Él hará sendas donde usted piensa que no las hay… ¡y le mostrará la salida!

 

Ministerio Ondas, Guatemala. C.A. Fernando Arias © 2009.  www.ministerioondas.com

Libres para confiar (parte 2)

October 15th, 2009 by Fernando Arias

prayerEn “Libres para confiar (Parte I)” vimos que no sólo se trata de aprender a confiar en Dios, sino de pedirle a Dios que tampoco deje de confiar en nosotros para cumplir sus planes. Concluyamos pues, esta reflexión sobre cómo ser libres para confiar.

 

Es común escuchar entre las personas que si tuvieran la oportunidad de pedir tres cosas –cualesquiera- la mayoría tiende a mencionar: salud, dinero y amor; y en ese orden.  Quizás algunos especifiquen que anhelan es ser sanos de alguna enfermedad (eso cabe en la categoría de salud), otros pedirán éxito en sus negocios (lo cual suele implicar prosperidad económica) y quizás algunos mencionen (parejas, matrimonio, restauración familiar, etc.) que sería, en resumen, amor (o al menos afecto).

 

No importando cómo se ordenen o especifiquen, conforman las tres peticiones más comunes en el mundo, sin discriminar culturas, religiones, clases o grupos sociales. ¿Tendrá algo de malo anhelar prosperidad en esas tres áreas? Desde luego, no.

 

Pero analicemos esta conocida e interesante historia. ¿Qué fue lo que el rey Salomón le pidió a Dios cuando Dios le dijo que le pidiera lo que quisiera? (1 Reyes 3:3-15). Salomón amó a Dios, guardó sus estatutos y reconoció que Dios es grande en misericordia, sobre todo con los que andan delante de Él en verdad, en justicia y en rectitud de corazón.  A cambio, Salomón tuvo la oportunidad pedir a Dios lo que quisiera, pero a pesar de ser un muchacho joven, reconoció algo prioritario y le pidió a Dios un corazón entendido (sabiduría), para juzgar al pueblo y para poder reconocer lo bueno y lo malo.  Dios en recompensa le añadió a Salomón riquezas, reconocimiento y gloria.

 

De manera que aquí tenemos el ejemplo de alguien que no pidió ninguna de las tres peticiones humanas más comunes: salud, dinero y amor. En cambio pidió algo que en lo personal me impresiona grandemente: la sabiduría -para administrarlo todo-.

 

En realidad, la gente suele pedir salud, dinero y amor, debido a que nunca se han dado cuenta que las tienen, o bien, porque los han perdido. ¿Estás vivo? Sí, entonces entiendes qué es salud. ¿Te ha faltado alimento o vestuario? No. Entonces has tenido dinero con lo cual has podido sustentarte.  ¿Crees en Dios y en su Hijo? Sí, entonces has experimentado el amor. El problema es que queremos lo mismo pero en otras dimensiones, o quizás, otras manifestaciones. Es decir, no estamos conformes con sólo vivir, porque estamos tan acostumbrados a ello que nos cuesta agradecer un día más de existencia; cualquier alimento o vestuario no nos satisface y nuestra relación con un Ser Supremo pareciera a veces insuficiente.

 

Por si fuera poco, una vez alcanzamos la salud, el dinero y el amor, los confiamos a estándares de cuidado humanos e imperfectos. En cuanto a la salud, existen más personas dispuestos en confiar más en un fármaco que en la sangre de Cristo que nos sana, en un banco o un prestamista, que en el Dios del oro y de la plata y en una relación humana temporal que en una relación espiritual eterna.

 

Salmos 37: 4 – 5: Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón. 5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

 

Lo que atrae mi atención de este versículo es que Dios nos invita a deleitarnos en su presencia, aprendiendo a confiar en él, y en consecuencia él hará. Sin embargo, muchas veces hay personas que están dispuestas a confiar en Dios a partir de que les conceda lo que piden. En realidad, la Palabra nos enseña a hacer de una manera diferente. Deléitate, Encomiéndate, Confía y Recibe. ¡Qué bendición saber que podemos deleitarnos sabiendo que élprayer-21 obrará por nosotros! Ese es el nivel de confianza que Dios te invita a depositar en él.

 

De manera que toda tu salud, todo tu dinero y todo tu amor no tienen por qué descansar en manos humanas, cuando la Palabra te invita a encomendarlas a Dios. En manos de hombre pueden escurrirse o colarse entre los dedos y echarse a perder, pero en manos de tu Padre Celestial no sólo están seguras sino seguramente bendecidas.

 

En resumen, no descartemos que la confianza involucra a dos partes: alguien quien confía y a otro en quien es depositada la confianza. Debemos aprender a confiar a Dios todo cuanto nos pertenece, como también pedirle a Dios que confíe en nosotros la buena y sana administración de los regalos que nos da.   

Libres para Confiar (parte 1)

September 27th, 2009 by Fernando Arias

walkonwaterDebes aprender confiar en Dios, así como también pedirle a Dios que nunca deje de confiar en ti para cumplir sus planes en tu vida. Déjame contarte la historia de Charles Blondin (28 de febrero de 1824 – 19 de febrero de 1897): equilibrista de cuerda floja y acróbata francés.

 

Su nombre real era Jean-François Gravelet, siendo conocido también por los nombres de Charles Blondin o Jean-François Blondin, o simplemente “El Gran Blondin”. A los cinco años de edad lo enviaron al École de Gymnase en Lyon y, luego de seis meses de entrenamiento como acróbata, realizó su primera aparición en público como “La pequeña Maravilla”. Su consumada destreza y gracia como también su originalidad en la composición de sus actos lo hizo un favorito del público.

 

Parte de la celebridad y fortuna la logró Blondin gracias a su idea de cruzar las cataratas del Niágara caminando sobre una cuerda a una altura de 50m sobre el agua. El trayecto tenía 335m de largo. Realizó este cruce por primera vez en 1859, y luego varias veces más, siempre con distintas variaciones: con los ojos vendados, dentro de una bolsa,charles_blondin arrastrando una carretilla, con zancos y cargando un hombre sobre su espalda (su agente, Harry Colcord), tomando asiento a mitad de camino para cocinar y comerse un omelet.

 

Una anécdota de su vida que a mí personalmente me pareció fascinante es sobre la vez que Blondin pasaba las Cataratas del Niágara de lado a lado en una cuerda sobre su monociclo. Su animador gritaba: “¿Cuántos creen que Blondin puede cruzar con una silla equilibrada en su frente?” -“¡Yo, yo, yo, lo creo!”, exclamaban todos.  

 

“¿Y cuántos creen que Blondin puede pasar con dos sillas sobre su frente?, -“¡Yo, yo, yo, lo creo!”, exclamabas todos de nuevo.  Luego de varios actos fascinantes, preguntó el animador de nuevo: “¿Cuántos creen que Blondin puede pasar con una persona sobre él?, -“¡Yo, yo, blondin2yo!”, gritaban más eufóricamente.   -“¿Y quién quiere ser el voluntario?”…un silencio sepulcral. Todos creían pero ninguno confiaba su vida a él, al final el animador mismo se subía y todos aplaudían.

 

 

 

Aprender a confiar es algo que a muchas personas les cuesta hacer. Muchas personas están dispuestas a confiar en que Dios puede hacer cosas fascinantes con otros, pero pocos están dispuestos a atreverse a que Dios los use para cumplir metas increíbles usándolos a ellos también.  Estamos muy acostumbrados a los “controles de riesgo”.  Nos alegra y emociona ver lo que Dios puede hacer con otros, pero no estamos dispuestos a ser exhortados para cumplir tareas más allá de lo que nuestras comodidades nos permiten hacerlo.

 

Se viene a mi mente la imagen de los discípulos de Jesús en una barca, que en medio de una tormenta, vieron que a pocos metros de ellos, un “fantasma” caminaba sobre las aguas. Uno de ellos (Pedro), sin embargo, jesus-walking-on-waterya había identificado que era Jesús, su Maestro, quien caminaba a pocos metros de donde ellos se encontraban.  Y entonces, en un momento de valentía y coraje, Pedro se armó de fe y empezó a caminar como Jesús lo hacía.  Sin embargo, no tardó en reconocer que su entorno natural (las olas, el viento, etc.) no estaban a su favor, de manera que después de haber confiado en sí mismo que podría realizar una hazaña sobrenatural, temió y empezó a hundirse. Al final, Jesús lo tomó de su mano, y caminaron juntos hacia la barca.

 

A diferencia del público de Blondin, hubo un espectador que sí se atrevió a realizar lo que otros temieron o nunca pensaron hacer. Aunque fracasado en su intento, Pedro sí confió en que podría hacer lo que su Señor hacía y dio sus primeros pasos. En la historia de Blondin, nadie se atrevió siquiera a intentarlo. 

 

caminar-sobre-el-agua-b¿Te has preguntado qué nivel de confianza es la que tienes en Dios?  Si habrías estado presente en las dos historias anteriores, ¿cuál habría sido tu reacción en ambas?  Quizás argumentes que en una de ellas aparece Jesús y en la otra no, y que por lo tanto te habrías aventurado más en la historia de la barca que en la de Blondin.  Pero, ¿acaso no te ha prometido Dios cuidar de ti en medio de cualquier circunstancia? ¿No hay acaso 66 libros en la Biblia repletos de promesas para tu vida? ¡Es el Espíritu de Dios hablándote que todo lo puedes hacer en Cristo que te fortalece, que nunca te dejará y nunca te desamparará, que su Presencia siempre irá contigo, que no temas porque él está contigo!  Había doce discípulos en esa barca, y sólo uno se atrevió a hacer lo que Pedro hizo.  ¡Uno de doce! Eso es igual a un 08 por ciento.  En realidad me atrevería a pensar que en el Reino de los Cielos establecido acá en la Tierra, sólo un pequeño porcentaje (similar al anterior) realmente activa su confianza en Dios de tal manera que llevan a cabo esas misiones extraordinarias que otros nunca se atreverían a emprender por miedo a fracasar o hasta morir.

 

El valor más grande que entre amigos puede haber es su mutua confianza.  Debemos aprender a decirle a Dios que tampoco deje de confiar en nosotros.

Congreso Internacional “SOPLA OTRA VEZ 2009″: Mi experiencia…

September 27th, 2009 by Fernando Arias

Ministrando el Espíritu Santo

Ministrando el Espíritu Santo

Con mucha alegría de corazón tuve la oportunidad de participar por vez primera en un Congreso Internacional, en este caso Sopla Otra Vez 2009, organizado por Ministerios Abba Padre y dirigido por su fundadora, Mónica José de Polanco.

 

 

Fernando AriasMuchas personas me preguntaron si me sentía nervioso antes de subir a predicar, pero en realidad fue todo lo contrario.  No recuerdo haber sentido tanta seguridad como la que sentí ese día. Dios había puesto una Palabra en mi boca y todo mi ser estaba que reventaba por compartirla a todos los asistentes.

 

img_0080Mi intervención fue justo después del almuerzo, al terminar la alabanza y adoración, dirigida por mi amigo, Andrés García.  En medio de la adoración, el Señor habló a mi espíritu y me dijo que era tiempo de ministrar el Poder de Dios. De manera que les pedí a los músicos (que era la banda con quien toco en Casa de Dios) que se quedaran en la plataforma y me ayudaran a ministrar.  Comencé con fuerza a ministrar la unción, sanidad y milagros.  El poder de Dios descendió de una manera impactante.  Recuerdo a los pastores asistentes siendo ministrados por el Espíritu Santo, a muchas personas siendo sanadas y liberadas y otras recibiendo un fresco soplo del aliento de vida del Padre. img_0091

 

Compartí una enseñanza sobre los propósitos de Dios para los Herederos y Ciudadanos del Reino y tuve la ocasión de poder compartir mi talento al terminar mi plenaria. De manera que antes de ceder el micrófono al conductor del evento, profeticé con las congas y el djembé. Fue un momento muy intenso en el que pude ver a las personas poniéndose de pie y alabando y exaltando al Rey de Reyes.

 

img_0121De verdad, estoy profundamente agradecido con Dios por esta oportunidad y con Mónica José por confiar en mí como lo hizo en esta ocasión.  A Él sea la Gloria por los siglos de los siglos. ¡Amén!

 

Libres de la envidia

September 15th, 2009 by Fernando Arias

libertad¿Qué tienen en común Abel, José y Jesús? Los tres fueron víctimas de la envidia. Abel fue víctima del primer asesinato de la humanidad cuando Caín, su hermano, lo mató porque al padre de ambos agradó más la ofrenda de Abel.  José gozaba de un aprecio especial por parte de su padre y eso incitó envidia entre el resto de sus hermanos hasta que casi lo mataron. Jesús murió por causa de su misma gente. Sin embargo, a diferencia de Abel, resucitó.

 

¿Celos o envidia? Si la palabra “celos” fuera mala en su totalidad, o bien, ser “celoso” fuera impropio, Dios no se describiría a sí mismo como un Dios que cela. Sin embargo, en ninguna parte leemos que se refiere a sí mismo como “envidioso”, porque Dios es amor y el amor envidia.  

 

“…porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,” Éxodo. 20:5

 

“Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.” Deuteronomio 4:24

 

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;” 1 Corintios 13:4

 

 

Comúnmente pensamos que los celos y la envidia significan lo mismo, pero al menos espiritualmente no lo son del todo. “El celo”, por una parte, significa anhelar lo que otro tiene. Sin embargo, costaría reconocer la “maldad” en una sencilla expresión como esta: ¡Cuánto quisiera beber un vaso con agua tan refrescante como el que aquella persona bebe en medio de este calor! La expresión no tiene nada maldad en sí misma porque no vemos malas intenciones en quien cela beber algo refrescante, tal y como lo hace la otra persona en este ejemplo. 

 

La envidia, por otra parte, significa algo distinto: desear que el otro pierda lo que tiene, aunque uno mismo nunca llegue a conseguirlo.  Definitivamente, esa es una cualidad que nunca podríamos ver en Dios.  De hecho, la envidia es un sentimiento contrario al corazón de Dios porque implica alegrarnos por los fracasos del prójimo y entristecernos por sus logros. También significa la incapacidad de reconocer los éxitos ajenos.  

 

Proverbios compara la envidia a una enfermedad que carcome los huesos (Proverbios 14:30). Esto es semejante al cáncer que contamina una parte del cuerpo pero lentamente, y a paso seguro, se expande por todo el cuerpo hasta matarlo.  El peligro de envidiar es que sólo se requiere empezar envidiando algo insignificante para que luego nos demos cuenta que nuestra vida entera es una pérdida total porque pasamos más tiempo estudiando lo que otros tienen y que a nosotros nos falta. happiness1 

Deseos como estos -celos mal encaminados o envidias- motivan a muchas personas a querer tomar lo que no les pertenece ni corresponde tener. Esto es igual al robo o hurto.  La tarea de un ladrón es quitarle las pertenencias que le faltan a quienes las tienen. Lo mismo hacen los celosos y envidiosos de espíritu, pretenden que Dios haga con ellos cumplir su propósito igual como lo hace con otros –quieren la misma unción, el llamado, los dones y talentos, etc.- se alegran de que otros fracasen en el cumplimiento de sus propósitos o simplemente son incapaces de reconocer la gracia y favor que el Padre tiene para con el prójimo.

Los celos mal encaminados y la envidia deben ser reconocidos como un pecado.  Además en los mismos mandamientos (Éxodo 20: 1 – 17) podemos ver varias formas en que Dios condena actitudes que con frecuencia son motivadas por la misma envidia: “No codiciarás…”, “No matarás…”, “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.”, “No cometerás adulterio.” 

 

fathershandPídele a Dios que te libre de ella. Muchas veces no envidiamos, pero sin saberlo ya hemos sido envidiados por otros.  Debemos pedirle al Señor –así como Jesús mismo lo enseño orando el Padre Nuestro- que no nos deje caer en la tentación de envidiar y que seamos librados de ella. Un corazón libre de envidias y celos incorrectos está conectado con la paternidad de Dios.  Es un corazón humilde y agradecido. Un padre siempre se goza con sus hijos y se entristece con ellos también. Los sentimientos de un buen Padre siempre están conectados con los sentimientos de sus hijos. Conecta tu corazón al sentimiento más puro de tu Padre: un amor sin acepciones.   

August 22nd, 2009 by Fernando Arias

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S.O.S. Ondas

August 12th, 2009 by Fernando Arias

logo_sosMinisterio Ondas estará de visita en FUNDANIÑOS con el programa S.O.S. Ondas. Este año, Dios puso en mi corazón fundar un programa que había soñado desde hacía varios años. Ahora, los adoradores de Ministerio Ondas bajarán de sus plataformas y escenarios y se pondrán al servicio de la comunidad.

Este sábado 29, estaremos visitando un hogar de niños llevándoles diversión, víveres y arte. Si deseas unirte o hacer un donativo económico, no dudes en contactarnos: info@ministerioondas.com o (502)5906-7040. Más información también en www.ministerioondas.com

Autobiografía

July 29th, 2009 by Fernando Arias
Fernando Arias

Soy Fundador y Director General del Ministerio Ondas.  Desde hace 17 años, me he dedicado a la música, proyectándome como percusionista y baterista.  Mis estudios musicales me llevaron a aprender piano, guitarra y bajo desde pequeño. Y de joven, inicié mis estudios de audio y acústica.

Soy Comunicador Social y Publicista, fotógrafo aficionado y Director Ejecutivo de un colegio privado en Guatemala. Imparto clases de psicología, literatura, metodología de la investigación y redacción. Así como Cultura General y Comunicación.

Mi mayor anhelo es servir a Dios, mi Padre.  Predico su palabra desde hace varios años, especialmente con el mensaje de PROPÓSITOS, METAS,  SUEÑOS  y ADORACIÓN.  Disfruto mucho compartir los principios de la Palabra de Dios con muchas personas, y he tenido la oportunidad de hacerlo en distintos medios de comunicación, así como Congresos y Seminarios. p1100695ed1

Llevo 11 años trabajando en el sector educativo.  Me inicié como maestro de sexto primaria, en calidad de catedrático de inglés sustituto, y fui nombrado Director Ejecutivo de la empresa a los 09 años de laborar allí.  Dedico seis horas diarias en formar a jóvenes en mi oficio como maestro.

Mi mayor sueño es poder ver la gloria de Dios manifestada en mi vida por todo lo que Él hace a través mío.  Tengo sueños y planes para el Reino en esta generación.  Y el Señor me ha regalado un equipo precioso de personas para lograrlo.  Gracias Equipo! Recientemente fundé el programa Ondas, S.O.S. que se encarga de llevar Palabra de Dios, víveres y arte a comunidades necesitadas en mi país.

Mi mayor pasión: ADORAR DIOS como un estilo de vida.  Lee mi testimonio completo como adorador aquí en este Blog.  Busca el PAGE en el menú “MI TESTIMONIO COMO ADORADOR”